Cierta tarde, como era costumbre, iba yo, por los caminos de la vida, en mi mente, la fantasía se hizo presente, engreída como era, pensando que Dios me había hecho perfecta, sin ningún tipo de limitaciones físicas y exponencialmente más inteligente que los demás. Yo era, a mis ojos, la criatura más maravillosa de la creación.
Así pues, esa tarde en particular, mi ego era más grande que mi sombra, y sin darme cuenta me adentré a los sembradíos de maíz de mi pueblo, ¡Oh, que mala suerte! Ahora tendré que dirigirle la palabra a los campesinos para que me ayuden a salir de aquí.
En esa ensoñación, no me percaté de la presencia de una niña, tal vez de mi misma edad, que me miraba entre susto y admiración y sorpresa. Yo por mi parte, conseguí el flanco perfecto para exponer mis fortalezas.
_Hola niña, ¿acaso tienes nombre? He de decirte, que me alegra que admires mi belleza. Mi piel, es perfecta, suave, tersa…soy tan hermosa que todos quieren ser mis amigos. ¿Tu, quieres también ser mi amiga y admirar por siempre mi hermosura? Sin dejarla hablar, seguí enumerando las ventajas, para ella, de estar en mi vida.
La niña, que en un momento se había quedado sorprendida por mi presencia en su territorio y había guardado la ilusión de ser mi amiga, borró la sonrisa de su rostro y se sintió decepcionada y triste de lo vanidosa que yo era.
Los demás campesinos que estaban por ahí, observándonos, instaron a Margarita a no sentirse menos, y a dejarme inmersa en mi egoísmo, sin la posibilidad de amigos.
Respondí, no me importa, porque soy perfecta…y plass me caí en el bebedero de los cerdos y toda yo quedé inmunda, aún después de mis desplantes, Margarita se acercó y me ayudó a salir de ahí, diciendo:
Dios creó a cada criatura única y de una belleza inigualable, cada uno es importante en sus espacios y para las personas que amas y te aman, y si, también somos inteligentes en diferentes ámbitos, en las tareas que realizas, en las decisiones que tomas, en los aprendizajes que vas adquiriendo. Así que, tu no eres la más bella, ni tampoco la más fea, la fealdad son los sentimientos de egoísmo que albergamos. Tu eres única, no te compares, no quieras la cruz de otros. Vive.


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