Una vez, cuando fui maestra, en una actividad de matemáticas, le pedi a un niño que nombrara tres frutas, el chiquillo muy contento dijo:
_ Tres mangos, maestra.
_ Bernardo, ¿Cómo que tres mangos?, eso es una sola fruta.
El coro de niños se escuchó, mango, piña y plátano.
_ Muy bien, niños. Eso es correcto. Bernardo, cuando dices tres mangos es una sola fruta.
_ Maestra, argumenta Bernardo, Mango tino, mando verde y mango maduro, ahí, hay tres frutas distintas.
_ Hijo, ahí hay una sola fruta, es mango al final. El niño quedó inquieto, pero cesó la discusión.
Pasado el tiempo, y trabajando con adiciones y conjuntos, encierro en un círculo, tres mangos y dos plátanos, pregunto:
_ ¿Cuantas frutas hay? El niño muy orgulloso, responde, dos frutas maestra?
Moraleja: Quién de los dos está equivocado? O no están equivocados? Tu, que respuesta darías?
¿Quién tiene la razón?


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